Efectos positivos de la independencia política

divendres, 27 gener 2012

Escrit per

Jorge Ramón Muñoz, miembro del Centro Diego de Covarrubias

Generalmente cuando se discute sobre independentismo en este país se suele tratar de aportar argumentos históricos, culturales o de tradición… Pero ¿Cuáles serían las implicaciones económicas y organizativas del independentismo? Veamos la lista:

  • Es más fácil que organismos pequeños sean más eficientes y dinámicos. Imagine los problemas derivados de tener que gobernar a varios millones de habitantes y compárelo con el trabajo que supone realizar la misma tarea para decenas o centenares de millones de habitantes, los problemas –y la dificultad de estos- se multiplican hasta niveles muy elevados de complejidad. Si lo desea también puede pensar de forma empresarial, ¿Qué es más fácil de dirigir Inditex o una PYME? Por otra parte, ¿No es mejor intentar dividir los problemas en otros más pequeños y simple en lugar de hacer frente a situaciones más complejas en su conjunto?
  • Se tiene un conocimiento más profundo de los problemas más importantes. Al ser sociedades más pequeñas, estas deben gestionar problemas menos heterogéneos y se tiene información más completa sobre lo que está ocurriendo en cada momento. Además, se puede dedicar más tiempo a problemas de menor tamaño que serían ignorados en países más grandes. Simplemente compare la forma de gestionar problemas, y la naturaleza de los mismos, en un país como Dinamarca  o Finlandia –de aproximadamente cinco millones de habitantes- con la gestión que se tiene en países como EEUU, España o Alemania. La complejidad es mucho mayor en el caso de los últimos y el conocimiento de los mismos está mucho menos concentrado.
  • El sentimiento de vecindad es mayor, al igual que los vínculos entre individuos. Este hecho tiene más que ver con psicología que con la economía u organización de empresas pero es de vital importancia. El desarrollo de una cultura común facilita el entendimiento de los problemas y su solución, ya que en numerosas ocasiones se puede aplicar principios culturales para solucionar disputas o ineficiencias. Por otra parte, se debe tener en cuenta que pueden existir choques culturales entre distintas regiones de una nación que pueden ralentizar el desarrollo de políticas. Además, entre más grande es un país más difícil es que se desarrolle una cultura común fuerte, aunque esto no es imposible. Si pensamos en el caso español podemos observar como ciertas regiones –como Galicia, Andalucía o Cataluña- han desarrollado vínculos propios mientras que el sentimiento de “nación española” no se ha desarrollado de igual manera en las distintas regiones de España.
  • Favorece la competencia entre instituciones. En caso de existir absoluta independencia –y no el error que supone el actual modelo español- se crearía una dinámica de competencia entre regiones para ofrecer los servicios de mayor calidad y se tendrían más alternativas políticas a disposición de los ciudadanos. Imaginemos que una región tiene una ideología más liberal, mientras que otras tienen ideologías socialdemócratas o socialistas, los ciudadanos podrían elegir dónde vivir y podrían ver claramente qué tipo de políticas funcionan mejor que otras. Cada uno de nosotros podríamos decidir si quisiéramos vivir en una comunidad con impuestos altos para crear aeropuertos o si preferimos sacrificar la sanidad para la creación de embajadas en el extranjero o si queremos pagar menos impuestos a cambio de tener un menor gasto público.
  • Imposibilita que se prolonguen en el tiempo malas prácticas. Si la independencia es real, una comunidad que aplique malas políticas se quedaría desierta de empresas y/o de ciudadanos y posiblemente quebraría. Por tanto, si queremos vivir en sociedades más eficientes y dinámicas debemos perseguir un modelo de sociedad que sea capaz de premiar a los buenos gestores y castigar con dureza a los malos, en lugar de intentar mantener el actual modelo de solidaridad –o mantenimiento de políticos nefastos- que poseemos en la actualidad.
  • Favorece la puesta en práctica de políticas experimentales, al ser más fácil que un grupo más pequeño de personas con ideas similares se ponga de acuerdo para sacar adelante leyes innovadoras y de imposible creación en sociedades mayores. Este hecho haría mucho más dinámica la sociedad, impactando positivamente en la competencia entre regiones para un servicio de mayor calidad a sus ciudadanos y así evitar el éxodo de personas y de empresas a otras regiones.
  • Se evitarían muchas guerras. Históricamente las naciones más pequeñas han intentado evitar las guerras ya que el coste social para las mismas es mucho mayor, sin contar con que la capacidad financiera y humana de las mismas es mucho menor. Además, si pensamos en grandes guerras siempre vemos que en ambos bandos se encuentran grandes y poderosas naciones, mientras que pueblos más pequeños intentan permanecer neutrales y evitar así el elevado sacrificio que para ellos sería participar en una guerra.

Conclusión, el independentismo es una vía muy defendible si queremos sociedades más pacíficas, centradas en satisfacer a la ciudadanía, que no prolonguen a malos gobiernos en el poder, que favorezcan políticas innovadoras, con gestores con más conocimiento de los problemas locales y con más eficiencia a la hora de legislar. Por tanto, cuando desde ciertas regiones se hable de independentismo, no debemos verlo como algún pecado o algo que solo pertenece a ciertas regiones ya que, en realidad, es un hecho que impulsa el crecimiento del bienestar en una nación.

9 Comentaris

  • Ah bien por esa regla de tres promuevo la independencia de la provincia de Tarragona porque cuanto más pequeño todo mejor, no?

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    • No tendría sentido, porque Tarragona es a Catalunya lo que Andalucía y Extremadura a España. También hay solidaridad dentro de Catalunya, y son Tarragona y Lleida quienes salen beneficiados.

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  • Ahí es donde quiero llegar. Aquí intervienen factores de pertenencia y los económicos son un plus a estos factores. Quién sufre “expolio” es la provincia de Barcelona. Así estamos reduciendo Cataluña a Barcelona.

    Y sí tendría sentido. Si nos ponemos tontos, Tarragona tienes más vínculos históricos con España que con la Catalunya nacionalista.

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    • El sistema cuatriprovincial para Catalunya es un sistema diseñado en Madrid que poco tiene que ver con la realidad del país y que en un Estado catalán independiente, del cual soy partidaria, habría que suprimir para adoptar un más adecuado a la realidad, sobre todo demográfica, del país.

      Por tanto, si Barcelona sufre expolio fiscal en relación al resto de provincias catalanas es otra consecuencia más del sistema territorial español, desastroso y anticuado, así también como de la inexistencia de una completa desregulación de la “solidaridad interterritorial”. En la Cataluña independiente, evidentemente, si la sociedad catalana considera que se debe establecer una organización territorial semejante a la actual tendríamos que fijar, legalmente, límites para que Barcelona no sufra lo que estamos sufriendo nosotros con respecto a España, cuando casi el 10% de nuestro PIB se va y no vuelve.

      Esto ya lo hay en otros países. En Alemania, por ejemplo y porque así lo establece la ley, la contribución máxima de los länder al desarrollo de otros länder más rezagados es, como máximo, del 3%.

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    • Si els tarragonins ho volen, per què no?

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  • Mercé, ¿cuál es la alternativa? ¿Volver a las veguerías? ¿Cientos de diminutas subdivisiones? El “fracasado” sistema provincial es una importación francesa, realizado casi a escuadra y cartabón.

    Estoy totalmente de acuerdo con Javier, aplicar lógicas como la expuesta en el artículo no son más que juegos de palabras (internacional->pyme, Estado-> comunidad autónoma, las guerras entre países grandes ¿pero qué argumento es ese?) y existen argumentos muchísimo más sólidos en favor de la independencia.

    En torno a la supuesta “competitividad” entre territorios, yo opino que es un problema (muy grave) de mentalidad de nuestros políticos, que brillan por su mediocridad. Pero estaría encantado de leer nuevas ideas al respecto.

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  • Un article molt assenyat.

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  • Trobe que l’artícle pot entendre’s d’una altra forma, d’una forma més liberal.
    Si redueixes l’Estat a la mínima expressió, quin criteri podem fer servir per a dir sí un territori és independent d’un altre? No ho són tots d’independents els uns dels altres?
    Els Tarragonins seguiran parlant en català igual que fan a la resta de Catalunya i ho faran voluntàriament. Seguiran tenint la mateixa cultura i també serà un fet voluntari i sovint inconscient. En definitiva, la cultura i la idiosincràsia, allò que defineix una nació, però no un estat sí que és un criteri per a dir que Tarragona és part de Catalunya.
    Només es tracta d’utilitzar criteris naturals i no utilitzar la moderna creació artificial de l’administració per a dir de quin Estat és membre.

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  • Si dejamos a un lado la cuestión de identidad, tenemos ventajas y desventajas. Aquí solo se hablan de ventajas, con lo que empezamos mal, y además, la mayoría de los argumentos no son realmente ventajas: ¿no existe ya un sentimiento de vecindad o de nación?; sobre la competencias: ¿cuantas más regiones más competencia? entonces mejor nos quedamos donde estamos; afirmar que los estados pequeños son menos corruptos requiere datos (transparencia internacional puede ser una fuente) ¿Grecia o Portugal son mucho menos corruptos que España?; las políticas experimentales pueden ser buenas o malas; y lo de las guerras no sé cómo tomármelo ¿Cuándo fui la última vez que España empezó una guerra?
    No me gustaría ser el malo del foro, pero es que algunos datos no me encajan. Por ejemplo: Cataluña aporta más de lo que recibe, lo que nos impide desarrollarnos y aumenta nuestra deuda; pero es que Madrid aporta más (neto y porcentual) y es una de las comunidades menos endeudas. Este dato no es mencionado por nuestros representantes porque son ellos los culpables de la mala gestión. Y vaya por delante que opino que aportamos demasiado.
    Y sobre las desventajas:
    – Salida de la Unión Europea, ¿Sería posible volver a entrar? ¿Cuantos años costaría entrar? No es ninguna tontería porque se necesita unanimidad de los estados para que ingrese un nuevo estado (Cataluña lo sería) y con que uno solo se oponga nos quedamos fuera. ¿Creéis que Francia votaría a favor si tiene una problema de independencia con una de sus regiones? ¿Quieren los estados mientras más estados dentro para que la UE sea más difícil de gobernar?
    – No se si sería posible mantener el euro pero los aranceles de entrada/salida de productos no nos los quita nadie -> la productividad baja -> los salarios bajan
    – Cataluña y el mundo: España es conocida, tiene elementos característicos que casi todo el mundo conoce: el idioma, toros, la cocina, paella, futbol y se la sitúa en el mapa. Y sinceramente, de Cataluña se conoce Barcelona (Gaudí, sagrada familia y con suerte las olimpiadas) y el Barça
    – La protección en el extranjero (de un turista, por ejemplo) sería menor porque tendríamos menos embajadas que las que tiene España ahora (y en principio no podemos contar con estar en la EU a la primera)
    – Deportivamente: de esto nadie duda, uno de los elementos más conocidos de Cataluña, el Barça, se haría cenizas si sale de la liga española y la liga francesa no es para tirar cohetes. Y de muchos otros deportes lo mismo (Baloncesto, balonmano,…)
    – ¿Somos energéticamente independientes?, ¿tenemos materias primas?

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